viernes, 11 de febrero de 2011

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TÓCALA SAM
Un poco retrasados este mes, pero contentos, agradecidos y expectantes. Veremos.

A otra cosa,
Debe ser difícil ganarse la vida con esto, o no. Cuando pienso que los recursos se me agotan, ¡zas! Aparece la Diosa inspiración y me envuelve con susurrante voz, en la penumbra de esta noche de febrero; si lo reconozco, tarde, febrero, pero como me habían dado margen, la pereza me atrapó. Es uno de los pecados. Pero la agradable voz de la Diosa me dicta, y me turba. Me dice que les siga escribiendo. Que de vez en cuando les cuente historias de las de antes, como siempre, pero que también he de contarles otras cosas, con la complicidad de la honestidad y la lealtad. Sin colores, sin rubores, sin miedos. Espero que ustedes me permitan a partir del siguiente número, entrar por sus ojos en sus reflexiones, en sus conversaciones, en sus tertulias. Con artículos de, cómo dirían los leídos, costumbres.
Quiero hacerlo sin molestar, ni ofender. Es la verdad la que al final todos queremos, una verdad a la hora de recibir información sin censuras, sin ataduras, sin pago a ninguna opción. Libre. Hasta hoy, en LA MAR me han permitido serlo.
Serán opiniones que pretenden ser el altavoz de las gentes de estos maravillosos pueblos. Lo que escuchamos, lo que criticamos, lo que necesitamos reivindicar, propongo ser su altavoz.
Abusaré de esta tercera de LAMAR, en la nueva andadura para plasmar sus inquietudes, anhelos, quejas y porqué no, iniciativas que quizá hasta ahora no sabían por donde encauzarlas.

La primera va a ser, ¡QUE PASA CON LA TDT EN MI PUEBLO!

La evolución nos lleva a estas situaciones que en los pueblos, nos cabrea sobre manera cuando, nos hacen adquirir un aparatejo, que le dicen TDT y que lo que nos han contado, no es del todo verdad.
-Vais a ver “nosecuantos” canales. Decían.

Primero, tenemos que pedirles a los hijos o a los nietos, que nos SINTONICEN el aparato. Pues bien, a ello. Un finde de los que vienen los jovenzuelos de la familia, que están más acostumbrados a estas cosas de la electrónica, nos programan el aparato.
El martes, ya les estamos llamando, porque la TELECINCO no se ve ni de broma, y la tarde sin el SÁLVAME y La ESTEBAN no es lo mismo.
-El domingo te lo miro abuelo.
Me he perdido el SÁLVAME, el PASAPALABRA y LA NORIA. ¡Dita mi suerte! Dice el abuelo al nieto tecnológico.

Ahora ni lo coge, abuelo. Es cosa de la señal, que no llega.
Te compras un amplificador, cambias los cables, orientas la antena y… nada, otra semana sin ver a JORGE JAVIER y a la KARMELE.

Al final, a llamar al técnico (que tiene derecho a ganarse la vida) y te orienta todo por 70 euros, hasta el bolso. Vale más el collar que el perro, pero… ¡Horror! Salen unos cuadritos en la pantalla, se queda quieto el PIQUERAS en el TELEDIARIO y se oye como si estuviera en la orquesta de la VERBENA cuando se les corta un cable.
¡¡Klisss, chan, plumm, chsssirr!!

Llamamos al teléfono que la TDT tiene para los Españolitos, que es de esos 902 (que te cobran) y te dicen que “debe ser cosa de RETEVISIÓN” ¡Y a mí qué diantres me importa señorita! Yo solo quiero ver GRAN HERMANO, ¡Por Dios!
-No le puedo ayudar.

No me queda otra que cambiar a la 2 de TVE y ver Casablanca de Humphrey Bogart, cuando le dice al negro del piano. “Tócala Sam, Siempre nos quedará Casablanca.”

Pienso: Para este viaje, ¿necesitaba tanta alforja? ¡Virgencita que me quede como estoy!
Les recuerdo que el día 1 de MARZO, deben VOLVER a RESINTONIZAR sus TDT´S. Hay cambios.
Si no lo hacen, INTERECONOMÍA, VEO7 Y GOL TV, no lo verán.

Llamen a sus nietos y que vengan a “RESINTOCINAR” como dirían los MARTES y TRECE de mi recuerdo.

Si quieren dejarme quejas, sugerencias, críticas, lo pueden hacer en moises.busnadiego@gmail.com (los jóvenes saben que es esto, aunque cada vez más, los menos jóvenes también)

Moisés Busnadiego.

AVISO

SIN FIN
Lectores, vecinos, anunciantes, políticos:
Saltándome el protocolo, y pido por ello disculpas al Director de esta publicación, quiero lanzar mi llamada de alerta ante lo que podría ser mi último relato de esta publicación mensual que tan buenos ratos me ha hecho vivir en el golpeteo de las teclas de la máquina a la hora de escribir mis HISTORIAS DE AQUÍ. Espero que a vosotros, os lo haya hecho pasar igual de bien, por lo menos al recordar estas cosas tan de nosotros y tan de cada uno.
Es y confío en que siga siendo LAMAR, un lugar donde cada quien, y cada cual hemos hecho una labor de difusión de las costumbres de nuestros pueblos.

El escaparate que tenemos en LAMAR para dar a conocer nuestras cosas, no deberíamos perderlo; pero cada uno lo nuestro.

Los lectores no deberíamos perder la posibilidad de conocer las noticias más próximas de nuestros vecinos.

Los vecinos, no deberían dejar de ser los protagonistas de noticias, sean celebraciones, bodas, romerías o fiestas.

Los anunciantes, no deberán dejar de ser el objetivo de cientos de impactos publicitarios en cada lectura de la publicación, teniendo una cobertura comarcal que de otra manera no lograrán.

Los políticos, no deberán soltar esta oportunidad de hacer campaña durante todo el año, pues gracias a la mar, sabemos de quién hace por un pueblo, o promueve una actividad u otra.

Deberíamos reconocer en el posible cierre, el abismo del silencio comunicativo que nos va a provocar no volver a saber las noticias que hemos sabido, no volver a conocer a todos los protagonistas que hemos conocido, no volver a tener algo tan nuestro y que está tan a nuestra mano.

Considero que entre todos, podemos remontar este crítico momento. ¿Cómo?: Los lectores, suscribiéndonos muchos más para recibir la publicación en nuestras casas; Los establecimientos, que además de seguir publicitándose, realicen en la medida de sus posibilidades dos o tres suscripciones para tener a disposición de sus clientes a LAMAR.

Las corporaciones, deberían llegar a acuerdos con Diputación, que en vez de publicar tantos libros a todo color, para ferias, que al final van al cajón o al contenedor de reciclado de papel, publiquen menos y que “entre” con la aportación que logre mantener una publicación como LAMAR que es el mejor escaparate de nuestras costumbres.
… cuando vinieron por mí, no quedaba nadie para decir algo. (Niemöller)

Moisés Busnadiego.