miércoles, 20 de enero de 2010
COJER EL TREN
Los operadores de este tren, llamado reactivación, lo saben y nos dejan ahí, aparcados. Ni siquiera el jefe de estación donde estamos aparcados nos hace el mínimo caso, pues conoce de nuestra capacidad de fiabilidad y la seguridad que podemos dar al convoy. Nula esa es nuestra posibilidad si no mudamos viejos hábitos que van arraigados en la cultura del pelotazo y que llevamos como costra en nuestros negocios.
Un vagón que ha estado durante años y años transportando ladrillos, cemento, hormigón y ferralla, se ha de reciclar y rehabilitar para que comience a transportar otro tipo de materiales más acordes a las necesidades de los clientes objetivo.
No podemos “lodar” de yeso, material de alta tecnología y meter en nuestro vagón, materiales y herramientas de una, cada vez más necesaria, eclosión tecnológica.
Parece que aún quedan algunos que esperan se vuelva a poner en marcha el transporte de materiales de construcción, incluidos los maletines de las corruptelas que salpican a muchos de los ayuntamientos de España, sin diferenciar color ni lado.
Va a costar que volvamos a ser locomotora, pero deberíamos, entre todos, luchar duro por recuperar, al menos el medio del tren, aunque fuera como coche cafetería. Por lo menos el sector hostelero se reactivará.
En esta posición de servicio y contacto con los clientes (detrás de la barra), volveremos a ganar su confianza y nos propondrán nuevas oportunidades de negocio, con recelos, pero comenzará la apertura.
El papel de los que nos gobiernan, creo debe pasar, por ser el encargado de esta cafetería y gestionar bien el equipo de camareros y de aprendices, y dejar el liderazgo al Maitre. Ya habrá tiempo de volver a ocupar puestos más importantes, para lo que tendremos que demostrar durante años, que somos capaces –que lo somos- de hacer pedidos, vender, etc.; Es decir, tenemos que ganarnos, de nuevo, la confianza del Jefe.
El jefe está molesto pues ha visto que hemos realizado “conchaveos” con los proveedores, comprando más caro que ellos y aumentado el precio de venta, dando un pésimo servicio al cliente.
Espero que en unos meses, pueda volver sobre este tema ferroviario y decirles que estamos de maquinistas.
martes, 12 de enero de 2010
AÑO NUEVO
Todos los años igual… Las mujeres de la casa liadas recogiendo la mesa. Ya está la uno a punto de retransmitir las campanadas.
Esta vez vamos a poner atención, pues es un lio con lo de los diferentes sonidos. Esto no es…TILIN TILIN TILIN TILIN TILIN, baja el carrilón; Esto tampoco, TLIN TLON… TLIN TLON… TLIN TLON… TLIN TLON, esto son los cuartos. ¡Atentos, que ahora sí! TON… TON… TON… así hasta doce. Parece que este año ya nos hemos aclarado, porque vaya gracia otros años… o nos adelantamos, o nos atrasamos.
A mí no me gustan las pasas y a mí me ha traído mi abuela unas uvas de las normales, a las que también tengo que quitar las pepitas.
Pedimos un deseo, Mi madre siempre dice que salud, que lo demás vendrá en mayor o menor medida, pero lo necesario es la salud.
Cuidado con que no os entre la risa, (que casi siempre entra) y alguno se atragante. Después un sorbito de champán; y… ¡Feliz Año Nuevo 1976! Echan un especial de PALMARÉS, que presenta Bárbara Rey.
Casi todos los años después de las uvas nos vamos a casa de Virila a celebrar la primera noche del año. ¡Hasta las tantas! Este año han venido todos sus hijos y nietos; Vienen a felicitarnos a casa Elda y Casi, y nos invitan a pasar a la suya. ¡Qué majos! Nos juntamos todos y cantamos villancicos, cuentan chistes de los de Arévalo (de los picantes son los que más nos gustan a los peques) y de otros, jugamos a las cartas, y vemos la tele. Los mayores beben cubatas y gintonics, nosotros fanta de naranja y cocacola.
Los mayores, Carlos y Nino ya se echan un poco de ginebra.
Nosotros atacamos la bandeja de la Señora Virila que la ha preparado inmensa: turrón del duro y del blando, mazapanes, polvorones, peladillas de las gordas, turrón de chocolate.
Ya ni digo nada del “cascajo”: Nueces, avellanas, almendras, castañas. Me acuerdo un año, que las castañas las pusieron encima de la estufa y estaban muy ricas, eso sí, había que estar “enrojando” continuamente la estufa.
En fin; un año más.
FELIZ AÑO A TODOS. Disfruten de estos días en compañía de los suyos y no pierdan la alegría de compartir un trocito de vida con el de al lado.
“NO PUEDE SER BUENO AQUÉL QUE NUNCA HA AMADO”
(Miguel de Cervantes)
miércoles, 9 de diciembre de 2009
EL CAMPO
Las labores que antes se hacían con mulas y bueyes, hoy se realizan con potentes tractores y sus correspondientes aperos. ¡Parecen coches por el confort que tienen! El aire acondicionado, es sin duda de lo mejor…
Cuanto daría mi abuelo, por un soplo de aire fresco a media jornada de trillar, cuando dejaba la parva “al gallego”. Voltear, recoger, aventar, barrer, llenar costales de noventa kilos y cargar con ellos hasta la panera, al trotecillo marranero.
Todas las artes del agricultor han mudado a sistemas cómodos, rápidos y mucho más productivos que aquellos que conocimos de niños.
¿Recuerdan? Vaya veranos… Hasta Noviembre, sin parar. Un día tras otro… y así hasta que se metía el grano en la panera.
Arar, abonar (con NITRATO DE CHILE, como rezaba un cartel que hasta hace poco estaba en el Molino de las Cuatro Rayas). Después sembrar; a mano, al voleo, sacando el grano del costal bajo el brazo izquierdo, con la mano derecha, limpiar, segar, trillar, acarrear…
¡Uf! Me agoto hoy pensando cómo se podía trabajar tanto.
Colocar los arados a las mulas y ¡ale!, camino al campo. Si tenían una sombra, pues bien, pero si no… solana al canto.
Entre aquellos días de guadaña, criba, hoz, rastrillo y las modernas máquinas sembradoras, cosechadoras y demás, permanece en mi recuerdo la aventadora.
A mí ya me parecían obra de un genio, por la cantidad de “cosas” que hacía.
Segar a mano, con el riñón doblado… Quizá de ahí viene lo encorvados que están muchos de nuestros ancianos. Tantos meses, durante tantos años…
¿Y a cambio?... Mejor ni lo cuento: todos lo sabemos, muchos lo callaron.
Labraron además de la tierra, la vida de los venideros… Motivaron a los jóvenes a dejar las faenas campestres por trabajos en la capital, mejor remunerados, menos sacrificados.
Muchos de aquellos jóvenes entraron en factorías industriales. Como venían de saber lo que era el campo, aquello de trabajar ocho horas, cinco días, descansando sábado y domingo, era un lujo.
Y un mes de vacaciones, ¡y pagadas!, al año…
Moisés Busnadiego.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
TE LA QUEDAS
Hoy jugamos a civiles y ladrones. Unos (los ladrones) se esconden mientras los otros (civiles) cuentan cara a la pared del cuartel. Después van a buscarlos, uno a uno van siendo “apresados” por los civiles y se dirigen a las dependencias o cuartel, pero si hay uno de los ladrones que logra llegar al final del juego sin ser descubierto, es capaz de “salvar” a todo su grupo con un “Por mi y por todos mis compañeros”; si se logra capturar a todos los ladrones, el grupo cambia de papel en el próximo juego.
Cuando nos cansemos, vamos a jugar al burro. Uno se pone de almohada en la pared, los demás del grupo, se ponen a manera de tren con la cabeza metida entre las piernas del de delante.
Ahora todos los del otro grupo, comienzan a saltar encima de las espaldas de los que forman el burro. Si el burro cae, comenzamos de nuevo. Pero si no consiguen “ringar” al burro, se grita: “churro, media-manga o manga-entera”. Si el jefe del grupo burro acierta la posición, (muñeca, antebrazo u hombro) que apunta el de encima, se gana y ahora serán los del burro, quienes salten a las espaldas de los otros.
Lo mejor para siempre ganar, es tener a un gordo en el grupo, pues casi siempre, logra “ringar” al burro.
Hemos quedado para mañana hacer unas carreras de chapas. Se hace un circuito con tiza en la calle, con muchas curvas y con su meta y todo. Después con una chapa de la mirinda, recortamos un cromo repetido de Bahamontes, y comenzamos a darle golpes con el dedo del medio, para que vaya acercándose la chapa a la meta, sin salirse de las líneas dibujadas. Gana aquel, que en el menor número de golpes, llegue a la meta.
También se puede jugar a partidos de futbol con chapas. Y se trata de meter una de las once chapas en la portería dibujada del equipo contrario; la misión del jugador contrario es evitar que esa chapa entre, chocando a las más adelantadas con sus once.
Otro día os cuento más juegos de estos, que seguro habéis disfrutado como yo.
La peonza, la soga, la tanga, los cromos, a los alfileres, a las tabas.
Ale, aquí os dejo otro apasionante mundo de experiencias que deberíamos por lo menos contar a los peques de casa, para que sepan que hay más diversión que la wii, la nintendo ds y la plei.
Pito, pito, gorgorito, ¿Dónde vas tú tan bonito? A la era verdadera, pim, pam fuera.
Moisés Busnadiego.
viernes, 2 de octubre de 2009
RESPETO
-¡Don Paco me tiene manía!
- Algo habrás hecho.
- Que no papa, que me tiene manía.
Muchas veces me cabreo (para dentro) con el maestro de la escuela. Esta mañana me ha pegado un tirón de patillas, que me ha levantado un poco del suelo. ¡Qué dolor!
Después, nos toca corregir. Vamos a ver Alberto, con uve… le he dicho que en “la vaca da una leche muy rica”, la vaca va con uve. Yo también la tengo mal, ¡la borro y listo!
El otro día, nos llevo Don Paco hasta el rio, como es primavera está todo muy florido, y nos explica lo de los pistilos, estambres, bueno esas cosas de las flores y lo que hacen las abejas con sus patas y todo eso. Se nos pasa la mañana tan ricamente y sin dar clases de matemáticas.
Hemos cogido unos ramos de margaritas y amapolas y las vamos a llevar al florero de la clase.
Dice el maestro, que si nos portamos bien, otro día nos va a llevar a casa de Doña Carmen, la tendera, para que aprendamos mejor las matemáticas y lo de los pesos. Eso de los gramos, kilos…
¡Bieeeeeeen! Gritamos todos. Nos gustan estas salidas, porque no damos clases, aunque él dice que es igual que lo que él explica y que todo es aprender. Yo no sé para qué va a servir eso de multiplicar, vas a la tienda, compras y pagas lo que la tendera te dice ¿no?
Ponga las yemas de los dedos juntas. ¡zás! Le arrea un reglazo en la punta de los dedos que eso si que duele. Menos mal que hace calor, porque en invierno eso si que duele.
Dice “si queréis que os respeten, debéis aprender a respetar”
Moisés Busnadiego.
A LA FERIA
En septiembre, todos los años vamos a Valladolid a pasar un sábado.
Novedades en maquinaria es lo que más atrae a la gente de mi pueblo (a ellos). Nuevos tractores con cientos de caballos, aire acondicionado, radio casé. Tienen palancas por todos los lados que permiten un control máximo al agricultor en las solitarias tareas del campo.
La Feria de Muestras es el destino principal de la visita a la ciudad. Como digo, allí vamos a encontrar lo más novedoso que los fabricantes ofrecen a sus visitantes. Remolques de infinita capacidad, arados con decena y pico de cuerpos, con unas vertederas que no se desgastan en muchas “pasadas”. Nosotros, los niños dejamos a los mayores que hablen de cosas con el vendedor, mientras subimos y bajamos a las cabinas de estas máquinas. Las cosechadoras parecen máquinas espaciales. ¡No toquéis las palancas no sea que vaya a pasar algo! nos dicen. Como para no tocarlas, ¡con las que hay!
Los que tienen ovejas, van a ver los últimos avances en ordeñadoras. El padre de un amigo, que parece que tiene mucho dinero, va a hacer una nave para marranos, y está viendo muchas “casas” de materiales para ver quién se lo deja más barato, aunque él dice que la mayoría de las veces, “lo barato es caro”.
Las mujeres del grupo se han ido a ver aparatos de limpieza, planchas de vapor, sillones relajantes, robós de cocina y sartenes antiadherentes, hasta enciclopedias, ¡Cómo son estos vendedores! ¡No paran de hablar!
Todos los años, lo que seguro que compran las madres, es un lote de galletas de Palencia. ¡Qué ricas!
Después nos reunimos todos en un bar de terraza para tomar un refresco y un bocadillo de chorizo, que no son como el de casa, pero aquí es lo que hay.
Nos preguntan los mayores, si volvemos al pueblo o vamos a la feria de los caballitos… ¡Vaya pregunta!; ¡A la rubia! ¡A la Rubia! Gritamos con algarabía los niños.
La noria, el tren de la bruja, el gusano loco, los coches de choque, las casetas de tiro. Es un no parar. Hay otras atracciones, pero es para chicos más mayores, yo estoy deseando montarme en “el Enterprise” que es un cohete que sube girando y te pone boca abajo muy deprisa, pero dice mi madre que me subiré cuando ella no venga conmigo, y eso creo que va a ser cuando me haga más mayor.
Después cenamos en un chiringuito de estos de la feria dos pollos con patatas fritas y una ensalada. A eso de las doce de la noche nos vamos al pueblo. ¡Vaya día más cansado! Pero ha sido muy divertido y hemos visto muchas cosas nuevas.
Moisés Busnadiego.
miércoles, 19 de agosto de 2009
¡VIVA SANTANICA!
Cohetes, dulzaineros y el jolgorio de todo el pueblo, son los mejores testigos de que la fiesta aún pervive en el tiempo.
Antes la fiesta era muy parecida, o así lo creo yo. Lo que más me gustaba era, después de ir a misa mayor, en la ermita, después también de levantar el Pendón, disfrutar en las peñas de los mayores del “vermut” con la cantidad de aperitivos que en grandes mesas ponían para disfrute de todo el que se pasara, fuera vecino o foráneo. Y es que una de las grandezas de las gentes de este pueblo, es que son espléndidos anfitriones y mejores vecinos.
No como en otros pueblos no muy lejanos, que te preguntaban:
- ¿Has cenado?
- Si…
- Vaya, yo que te iba a invitar…
O
- ¿Has cenado?
- No…
- Pues, ya es hora de que vayas…
Pero como en todos lados, hay gentes para todo; lo que sí que aseguro, es que yo, que iba siempre a casa de mi tío, nunca me sentí forastero y era uno más, ¡claro mi padre también es de allí!
Lo mejor de las fiestas, creo que estarán de acuerdo conmigo, eran las tardes-noches-madrugadas, que pasábamos en las peñas.
“En casa del Tío Maragato mataron un gato, ¿Quién lo mató? El número cuatro. ¡Mientes bellaco! ¿Quién lo mato? El número siete” y así hasta las tantas…
Ya entonces teníamos unos espectaculares equipos de sonido, mesas de mezclas, amplificadores, juegos de luces (sicodélicos ¿verdad Chema?)Eran estos equipos los precursores de las disco-movidas actuales; bueno, a lo de las peñas. Los reservados en ellas, eran el escondite perfecto, donde comenzábamos nuestros escarceos sentimentales; todo era propicio, poca luz o ninguna, música lenta, limonada, otras parejas recién creadas. Tímidas conversaciones, torpes bailes pegados y sobre todo, mucha, mucha ilusión con la chica o el chico que nos gustaba. Aquello era el comienzo de los primeros amores, que dicen son los que nunca se olvidan.
Yo cada año, intentaba “sacar” buenas notas, para que mis padres me dejaran ir a Pozuelo, y ahora que lo pienso, con lo mal estudiante que fui, siempre me dejaban. ¡Gracias!
Recuerden en familia, vuelvan a contar estas cosas a los adolescentes, verán cómo no ha cambiado mucho la película.
¡Viva Santa Ana! ¡Viva Pozuelo! ¡Vivan sus gentes!
Moisés Busnadiego.
martes, 14 de julio de 2009
SERVICIO A DOMICILIO
“Eeeeeel Chatarrero laneeeeeeeeero” Aquí está como todos los meses; este “merchero” que recoge a quien lo tenga, la chatarra, papel, cartón o los colchones de lana viejos. Él les dará un poco de dinero por esos objetos que tenemos pensado tirar. Después él me explica lo que hace con lo que recoge y me alegra que ellos, los chatarreros, desde siempre hayan sido los garantes del sistema de reciclado de materias primas. Dice que esto será, dentro de unos años, un gran negocio porque hay productos que se podrán fabricar de nuevo a partir de estos desechos; por ejemplo, dice que las botellas, se volverán a fundir para con el nuevo vidrio, fabricar nuevos envases, con el papel, dice que también, se fabricarán nuevos cuadernos y hasta la leche vendrá en cartones.
Aquí en el pueblo tenemos muchos hombres, nómadas en furgonetas citröen, que traen desde otros pueblos más grandes que el nuestro, pescado, fruta, herramientas, canalones. Cada uno su oficio. En Villanueva hay un pescadero que es el señor Frutos, y un frutero, el señor Manolo. De Tordehumos viene el señor Gildo que hacen la ruta por todos los pueblos.
Ellos madrugan para ir al mercado de abastos de Valladolid o de Toro para recoger lo más fresco llegado de la costa en el caso del pescado o de Valencia y Murcia, en el caso de las naranjas.
Hasta de Villaconejos viene un tipo, en un camión AVIA con melones con piel de sapo y dulces como el almibar. “Eeeeeel meloneeeeeeeroo”
Otros reparten bebidas, pero estos son de Tordehumos, Faustino y los hermanos Bravo; a Faustino le ayudamos en verano y también le hacemos alguna trastada cuando sube a la cabina a conducir. A los Bravo no podemos, porque como vienen dos, es imposible.
El señor Juan, el pregonero, a toque de cornetín, dice: “Se hace saber, que mañana en la plaza del pueblo, se instalará un puesto de ropa con las últimas novedades textiles de la capital” “Almacenes La Flor Catalana, estará hasta las dos de la taaaaarde” El Señor del puesto de ropa, nos regala a los niños caramelos de color morado, con forma de flor, que saben muy ricos, como a mora.
Escucho una armónica que sube y baja la musiquilla, tirorirorirori riroriroriroti tirorí. “Eeeeeeeeeel afiladoooooorrr”
Moisés Busnadiego
jueves, 4 de junio de 2009
BAJADA DE BANDERA
Una de las personas que antaño más sabía de la vida de los vecinos de los pueblos, era después del cura y el médico, el taxista.
En esa época solamente los hacendados señores tenían automóvil, el resto de la población, teníamos que ir o bien en el coche de línea o cuando la cosa era urgente, íbamos a la casa del señor taxista a solicitar sus servicios de chofer con auto.
Si mal no recuerdo, su coche era un Seat 1400 de color negro, siempre reluciente, en perfecto estado de revista.
El toque de claxon es el aviso de que ya ha llegado a la puerta. Vamos, vamos, daros prisa. Ya ha llegado.
Todos levantados y con bolsas en la mano. En fila dejándolas en el capó trasero. Besos y hasta el viernes, llegaremos en el coche de línea.
Así comenzaba mi primer viaje en taxi. Delante va con el señor taxista, mi padre, atrás mi madre, mi hermano y yo.
Yo en el medio, inquieto con las manos apoyadas en cada uno de los respaldos de los asientos delanteros, con los ojos bien abiertos, sin perder detalle. La palanca de las marchas en un lado del volante, miles de botones que dice el chofer, que cada uno es para una cosa. ¡Y me enseña cómo funciona alguno de ellos! Luces cortas, calor, luces de carretera, ventilador, luz del techo.
Estos mayores, siempre hablando de cosas de mayores, yo sigo tocando todo. Los cristales de las puertas se bajan con una palanca que tiene una rueda en la punta, que chulo. ¡Baja el seguro no sea que se abra la puerta! El seguro es un pitorro que se baja con el dedo. ¡Vaya seguridad! Señor Goyo, ponga la radio que va a empezar en la cadena SER, Ustedes son formidables, Alberto Oliveras es el locutor de este programa que nos cuenta cómo están las cosas en otras ciudades. Ahora ponen anuncios, Chupa chups, aceitunas La Española.
Va rápido un coche de estos, la aguja marca 80, que parecen ser los kilómetros que hace el coche en una hora.
Por fin en casa, dice el taxista que se va hasta la residencia a ver a un familiar y que a lo mejor, le sale un retorno hasta Medina de Rioseco, allí parece que se reúne con Maxi el de San Pedro y con Teodoro el de Villabrágima; otros taxistas de la tierra.
Mi padre le ha pagado 500 pesetas, que aunque es un poco caro, dice que es mejor venir temprano que esperar al coche de línea y coger un taxi desde la cochera de los autobuses en la calle López Gómez hasta casa.
Moisés Busnadiego.
domingo, 3 de mayo de 2009
RETENTIVA
Paseando por las calles de mi pueblo, recordaba algunos de los momentos que viví de niño, por aquellas calles, plazuelas de este, aún lo parece, pueblo parado en el tiempo.
Esto es lo mejor de las vacaciones. Podemos pasear sin prisas y con todas las pausas que nos apetezcan. Ahora me paro en el portalón de “La Matea” y me golpea el rebuzno de las mulas antes de ponerlas el yugo. Esta casa (grande) llegó a tener 4 yuntas.
Un poco más adelante, la casa del señor Ceferino, el herrero y lo mismo, vienen a la cabeza, todos los sonidos del oficio; el respirar del fuelle que avivaba el carbón de coque que ponía al rojo el hierro, al que después, con el tintineo de la machina, moldeaba con destreza este carretero. Aros de las ruedas de los carros, los aros de las cubas, que hasta a Serrada y a Peñafiel fue a montar a las bodegas, ahora famosísimas y conocidas, pero que en aquellos años no todo el mundo viajaba hasta aquellas tierras.
Formones, picos, arados, puertas, la fragua no paraba, sopla que resopla, rojo que rojo, tin tin que tin tin.
Y… cuando el olor del humo de una chimenea nos traspasa fulminantemente a la sala de la casa de nuestra abuela; quizá sea por el papel, o la leña, o a lo mejor es porque forzamos la memoria para no olvidar ese momentos.
¿Se acuerdan cuando se prendía el “mudadal” familiar, para reciclar y convertir a cenizas todo lo orgánico de casa?; ya les conté lo del olor de la tienda de ultramarinos.
Hoy ya no hay nada de esto, se cambia todo por maquinaria más sofisticada, grandes tractores, que tiran con no sé cuantos cuerpos de arado. Pequeños equipos de soldar que unen los metales sin bismuto ni golpeteo. De vez en cuando algunos melancólicos, realizan estas tareas a la antigua usanza en fiestas y semanas culturales. Los jóvenes deberían ver en estas demostraciones, lo duro que se trabajaba entonces.
Hoy como entonces, no dejen que los buenos momentos, la buena compañía pasen como un capítulo más de la vida. Guárdenlo para siempre en su memoria; de vez en cuando muevan ese recuerdo y muéstrenlo.
Moisés Busnadiego.
martes, 7 de abril de 2009
MONEDA
Hasta allí, la noche en la que Nuestro Señor muere, comienza la libertaria licencia de gastarse los duros en este juego que deja al antojo de la fortuna y de la suerte el que ganes unos miles, o dejes hasta la camisa.
¡El que tira va a caras! Vuelve a gritar Ilde, “el baratero”, que es el moderador de este debate nocturno. Sus tertulianos… gentes de todos los pueblos de alrededor y de la capital, pues la fama de que aquí se juegan los duros, ya ha llegado hasta allí.
No hay secretos en este juego, el azar y la suerte están al cincuenta por ciento exacto de probabilidades de tocar a los agraciados que apuestan por una de las dos caras de la moneda; o las “caras”, o las “lises”. Hay quien dice que el secreto de la tirada está en la forma de colocar las monedas antes de “volarlas”. ¿Quién lo sabe?
Este casino rural, congrega a cientos de personas desde el Jueves Santo hasta el Sábado en animadas sesiones de Chapas, luego en todo el año se vuelve a jugar, es por ello que se ahorra todo ese tiempo, para tentar a la suerte a que multiplique por nosecuantosmil, tu dinero.
Hay otras timbas, para las cuales, hay que tener “buen colchón” pues ahí sí que se juegan muchos cientos de miles, que yo lo he visto, pero eso está reservado para los grandes capitales o los grandes jugadores, expertos en faroles, técnicas y tácticas que hacen del juego una forma de financiar y disfrutar su afición por las cartas.
Pero en todo está el factor suerte, las cartas y el botar de las monedas en el suelo es cosa de las matemáticas y la física.
Los únicos que ganan siempre, el dueño del bar, y el baratero; justo pago a su trabajo. El uno, el de aguantar tantas horas sirviendo las copas y bebidas y al segundo, por tener la paciencia y la destreza de saber “poner en su sitio” a ese que llevaba buena racha de “tiradas” y le cambió la jugada y decía “ha pegado en el pié de ese”
¡El que tira va a lises y si pega vale! ¡Dos mil a caras! ¿Quién las casa?
Después vuelan los Luises, monedas del 1.700 aproximadamente, de la época de Luis XV, que quizá den el nombre al lado contrario de las “caras”, “lises” o Luises.
Moisés Busnadiego.
miércoles, 4 de marzo de 2009
EMIGRANTES
Si trabajo mucho, y ahorro, me voy a hacer una casa en el pueblo para venir los veranos y cuando me jubile.
Ya empiezan a llegar más a la puerta de la escuela para coger el autocar de Lino. Ya está llegando, Pedro hace una maniobra y se aparta en la cuneta; es un conductor experto. Subimos los equipajes al techo del autocar, y subimos a nuestros asientos; este jueves va repleto el coche; creo que en Villabrágima se va a llenar; siempre nos dice, “cuando lleguemos a Villanubla, agacharos que si nos ve la Guardia nos la cargamos” Ya sabemos que no puede ir nadie de pié, pero él para no dejar a nadie en tierra, consiente estas cosas.
Arranca con una acelerón que deja un rastro de humo negro que “atufa” a los que quedan despidiéndose de Nosotros; A mí me ha venido a acompañar mi madre y mi hermana la pequeña; es la única que queda, todos los demás ya se han ido a buscar fortuna… ahora yo.
Desde el asiento de atrás, aparto un poco la cortinilla y veo a mi madre llorar, mi hermana la consuela; también veo alejarse la escuela, en esa escuela he aprendido las cosas que me harán empezar una nueva vida. A leer, contar, escribir… otras cosas las he aprendido en casa, y otras me las han contado los viejos del pueblo.
Tantos años, tantos amigos que serán los verdaderos, tantos recuerdos que hoy dejo a un lado, pero que siempre llevaré conmigo.
Llegando a Villagarcía, aún se ve el pico de la Torre de la Iglesia, en el horizonte; ahora es a mí al que se le escapa la melancolía.
Nadie dijo que la vida es fácil; estos momentos son los que se atragantan, pero seguro que recompensará la fortuna.
EMIGRAR: Abandonar la residencia habitual dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida.
Moisés Busnadiego.
viernes, 6 de febrero de 2009
¡VIVAN LOS QUINTOS!
Ellos, pasan de la adolescencia a la responsabilidad de ser un adulto, pues poco después marchan al Servicio Militar.
Para Ellas (Damas) es como la puesta de largo, mozas que lucen sus mejores galas durante las fiestas de San Blás.
Durante esos días previos a la primera fiesta del año en el pueblo hay una animación especial; se juntan las pintadas de los quintos de años anteriores, a los rechiscantes colores de los nuevos. Le gastan bromas a algún vecino, descolgando las cortinas de la puerta de casa, moviendo los remolques hasta la plaza, “colocando” los tiestos de las ventanas de una casa a otra; en fin, una serie de trastadas y bromas, que según el vecino, le ponen de mejor o peor humor, sea este como fuera. Lo que sí es cierto que todos hemos pasado por ello, lo que ocurre es que ya no nos acordamos de nuestras “quintadas”
El día grande de la fiesta, uno de los mejores festejos es el de la carrera de cintas. La quintada, a caballo, saca unas multicolores cintas de un cajón de madera, serpientes multicolores que demuestran qué mozo o moza tiene la mejor puntería. Hay cintas bordadas, que suelen ser para los “ennoviados” las otras son para las Madres, Hermanas o Abuelas; y la más importante es la de los colores de la Bandera Nacional, que el quinto que “la saca” debe invitar a todos los demás quintos a un completo de café, copa y puro en el bar; esta toma también el nombre de “la del puro”. ¡Claro está! Para cada uno, la más importante es la que saca.
Es una tradición que intentemos perdure de generación a generación, no perdiendo su más intrínseca intención que no es otra, que recordar el paso de la adolescencia a la edad adulta para los Jóvenes de cada uno de nuestros pueblos.
Quinto: Mozo desde que sortea hasta que se incorpora al servicio militar.
Quinta: Conjunto de personas que nacieron en el mismo año.
Moisés Busnadiego.
viernes, 2 de enero de 2009
DESDE ORIENTE
Un gran séquito de Pajes anticipa su llegada. Los camellos vienen cargados de grandes sacas llenas de juguetes y regalos para todos, niños y no tan niños, desde muy lejos, tienen que estar cansadísimos.
Les he visto en la Cabalgata, son tres Los reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar que es de color negro, pero aunque le asusta un poco, es el preferido de mi amigo Tomás, porque es él quien le deja los regalos en su casa todos los años.
Se nota que son Magos y Ricos, ¡menudos trajes tienen! Y que carrozas y cuanta gente les ayuda. Nos tiran caramelos desde las carrozas.
Yo me he pedido un Cinexín, los Juegos Reunidos, un estuche para el colegio y unos cuentos. Dice mi madre, que me he portado regulan y que a lo peor me traerán solamente carbón.
Mi madre cuenta que cuando ella era pequeña, traían avellanas, nueces. Creo que esos Reyes de ella no eran tan ricos.
Creo que no falta nada… los zapatos limpios, el vaso de leche, la bandeja con las peladillas y el turrón, los polvorones para los camellos.
Me voy a ir muy pronto a dormir, porque si ven que estás despierto pasan de largo y no te dejan los regalos. Mañana cuando me despierte veré si han recibido la carta que les he escrito.
Todos los años soy el primero en levantarme, ¡Claro, llevo mil horas en la cama! De puntillas abro la puerta del comedor, por si todavía están en casa. Alrededor del árbol de Navidad, suelen dejar los regalos y empiezan los gritos de mis hermanos y míos al ver que nos han dejado todo lo que habíamos deseado y pedido.
Con el griterío despertamos a mis Padres que vienen a disfrutar del momento.
Solo deseo que: “Cuando vengan por el largo camino, repartan en la tierra paz, y que el mundo siga con su destino de Amor y Felicidad”. Esto lo cantaba Concha Velasco allá por los años 60.
lunes, 8 de diciembre de 2008
UNA NAVIDAD CUALQUIERA
¡Un frío que pela! Ayer llegué al pueblo a pasar las vacaciones de navidad, a casa de mi abuela. Hoy llegan mis primos, y vamos a dormir todos en la habitación de la sala, que solo para subir a la cama hace falta escalar, y luego cuando te acoplas al colchón, te rodea y te hundes. Ni te mueves en toda la noche, ni falta que le hace, porque además están las sábanas frías, tan frías que parecen mojadas.
A los niños del pueblo, todavía no les han dado las vacaciones y vamos a la puerta de la escuela a verlos a la hora del recreo, ¡cómo se alegran de vernos! Después vamos a los recados de la abuela, mientras ella prepara la leña en la chimenea y coge una trébede y pone encima un puchero. Hasta que empieza a arder el tronco, hace un humo que hasta lloran los ojos. Chisporrotea la leña, y gorgojea el puchero, creo que es un cocido de los que me gustan. Hasta relleno hace la yaya. Si, si, es cocido, con sopa, garbanzos, tocino con chorizo y carne. Después de comer, hacemos unos deberes, mientras escuchamos en la radio, el Consultorio de Elena Francis, La abuela cose y hace una chaqueta de lana, a esta señora de la radio, la escriben unas cosas que “pa qué” Después nos vamos a jugar a la plaza, bien abrigados; toda la tarde en la calle, llegamos con mas barro en las botas que no sé cómo la yaya nos deja, ¡claro! Que lo que nos deja hacer la abuela no nos dejan las mamas, ni en broma. ¡Claro! las calles no están como en la capital, con cemento, aquí todavía están en tierra, por eso lo del barro
Por la noche un tazón de leche con Cola Cao con pan migado, y a la cama. En una cama cinco, ¿a que no te imaginas cómo? Así, si señor así. Menos mal que en tres días, llegan todos los tíos y ya hay mas casas para repartirnos todos.
Todos los años nos juntamos en estos días, para celebrar la Navidad, la abuela es la que mantiene unida a toda la familia, porque nos juntamos todos por muy lejos que estemos unos de otros; el día que ella falte, no sé si seguiremos así, esperemos que sí.
La cena de navidad es un barullo de mujeres preparando platos, jamón, lomo, huevos; nosotros cuantas más patatas fritas mejor. El plato estrella es el pollo asado y el pescado, luego unos dulces y los padres toman anís Marie Brizar o coñac 1900 y ellas Vino Sansón. Después jugamos todos a las cartas, a las siete y media y a los montones. A las doce nos vamos todos a la misa del gallo, menos la abuela, que se queda recogiendo todo lo de la cena.
Comienzan a caer unos copos de nieve, es perfecto, una navidad con nieve y todo. Parece como el pueblo del portal de Belén que tienen en la Iglesia. ¡Pero vaya frío!
domingo, 9 de noviembre de 2008
ESPARADRAPO EN LA BOCA
lunes, 3 de noviembre de 2008
TODOS SON SANTOS
Desde el más anciano al más joven, todos. Uno por el mal de moda, se decía. Aquel de accidente. Ese se suicidó. Tú tío de enfermedad. Cada uno se fue a su manera, porque hasta en eso somos diferentes; los que quedamos lo hacemos llenos de rabia, impotencia, llanto, dolor… mucho dolor y vacios… muy vacios.
Visitas silenciosas, lágrimas contenidas, oraciones; Al dejarme, quedó un espacio infinito de momentos, vivencias y siempre recuerdos, muchos recuerdos que hacen que muchos días en el silencio de casa, del hotel, de la carretera, del despacho me parece que está ahí. Y van pasando los años, y vuelvo. El mismo dolor, las mismas lágrimas, los mismos recuerdos. Parece que no ha pasado más que un instante, aún recuerdo su voz, sus broncas, mi vida junto a él, pero no le tengo y a veces me ha hecho mucha falta, le hablo, me contesto, le pido, me da. Esa fuerza está ahí, acompañando muchas decisiones vitales.
Así es, nacemos, vivimos y cuando morimos creo que dejamos el mayor legado… recuerdos.
Solamente si el paso por la vida ha sido grato con el prójimo y sosegado con uno, devolverá recuerdos y menciones para los que quedan, lo contrario provocará indiferencia o desdén.
Esa remembranza hace que mantengamos el contacto con ellos, y fieles a la tradición cada uno de Noviembre, se repite el rito de visitar a nuestros Difuntos. Por lo menos un día al año, vayamos, llenemos de flores el cementerio, oremos. Los otros trescientos sesenta y cuatro días, son ellos quien desde donde estén nos guía. Porque todos Ellos para cada uno de nosotros son Nuestros Santos.
"No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido" (Pedro Arrupe)
jueves, 9 de octubre de 2008
SESIÓN CONTÍNUA
Segunda, deme una de pipas y un vaso de gaseosa. Yo quiero una mirinda de naranja y una de pipas de calabaza; así uno tras otro los chavales piden en la barra del bar de la Señá Segunda. Hoy toca cine, ponen “Ha llegado un ángel” de Marisol, una niña actriz rubia con un encanto y una voz prodigiosa, como reza el cartel hecho a mano por los itinerantes Hermanos Cano de San Pedro de Latarce, ellos son los llevadores de sueños, historias e ilusiones de muchos de los que nos sentamos en el salón preparado por Arsenio, Carmina y a veces Blás. Veintisiete ayuda a su madre en la barra con el Señor Tomás, que es el relaciones públicas del negocio familiar.
Poco a poco se van llenado todas las localidades de los bancos de madera alineados enfrente de una pared blanca con una franja azul, que hace de frontera entre la realidad de este pueblo terracampiño y la ficción del cine, que nos muestra otras costumbres, gentes.
El Señor Cano el operador de cámara, prepara la cinta, enlatada en una fiambrera de chapa atada con un cordel en cruz, que dice que le acaba de llegar de Valladolid en el coche de línea. Él enhebra en los patines, tensores objetivos y demás elementos del proyector, que está subido en una mesa sobre otra para alcanzar la altura del ventanuco.
Dá una voz y Arsenio se sube al estrado donde está el organillo del baile y apaga la luz, empiezan la voces y silbidos, pero el chorro de luz blanca parpadeante que sale como un abanico del butrón cuadrado que separa la sala de máquina del salón, hace que todos nos callemos para comenzar a disfrutar de la película de esta semana. Comienza con el NODO Noticiario Documentales cinematográficos, un pequeño documental de obligado pase en las salas de cine que difunde los valores del régimen y exalta la figura del General Franco; esta semana la inauguración de un parador, que ha llevado al Ministro de Información y Turismo, Sr. Fraga Iribarne hasta tierras de Extremadura. A continuación Marisol comienza a cantar “Ola, ola ola no vengas sola, ola ola olá ven con mi amor”
Todos los sábados del verano tenemos una cita en el gran cine Alegría, los mayores se ponen en la parte de atrás del salón, que según nos dicen ellos está la fila de los mancos, no sé que será eso, pero yo, manco manco, no veo a ninguno de los que allí se sientan. El señor Antonio que es hermano de la Señora Segunda, ese sí que es manco, y no se sienta allí, pero bueno por si acaso me quedo en el banco de la fila 7, que se ve de maravilla la peli, además estamos los de siempre con las chicas de la panda, Mari Carmen, Nieves, Cris, Ester y Soraya.
Cuando acaba la peli, unos nos vamos de paseo hasta el puente o hasta los cuatro árboles, otras veces acompañamos a las chicas hasta casa.
La semana que viene ya han puesto el cartel de la que van a poner, es “Los tres mosqueteros” una de espadachines. También está bien ver de estas porque es diferente a las de Marisol, Joselito.
BLANCA Y ENTERA
Margarita, Chata, Luna son los nombres de algunas de las vacas que hay en la cuadra del señor Prudencio. Tiene unas veinte. Todas las mañanas las saca a comer a la orilla del rio, unos días a unas y al otro al resto y se atreven a beber al lado del puente, a veces pienso cómo no las vencerá el peso y se caerán al Sequillo.
Las lleva en hilera de a una, marcando ellas el camino con alguno de sus “regalitos”, para no olvidar el camino a casa. Después de un buen rato, las llama y ellas como si tuvieran entendederas, se colocan de nuevo en fila india y hacia casa, solamente tiene que dar una voz a Perla, la más joven, que parece que hoy no quiere volver.
A la entrada a la cuadra, cada una sabe su sitio, es increíble lo inteligentes que son estos animales, Rosa Mari, solamente tiene que abrir el portón y ellas solas van hacia su comedero.
Algunos días se las peina y el Señor Ramón, que también tiene otra cuadra, las habla y todo, ¡parece que le entienden! Ellas en agradecimiento le “pegan” un lametazo y le mugen.
Después con un taburete bajo, un caldero de zinc, y las manos llega el mejor momento, el ordeño. Me encanta ver la maestría con la que el vaquero, lava las ubres, las acaricia un poquito y empieza a salir la leche. En un alternado ritmo de tirón sale el chorrito de cada una de las tetas, que acompañado de un parecido ritmo sonoro llena el caldero, que después, Ata lleva a un cántaro de aluminio.
Cuando acaba el ordeño, empieza la limpieza de la cuadra y echarlas de comer y ponerlas la cama de paja; a eso me apunto yo. Con una pala, se raspa el suelo de la cuadra, y se echa a un carretillo, después a un montón y una vez al mes, continua la cadena vital de la naturaleza, aquello que las vacas desechan vuelve a la tierra, como abono.
A eso de las siete, se abre el despacho a los del pueblo; dos para mi, dice Virila, a mi medio dice Amalia y Jacinta dice que litro y medio porque vienen sus nietos este fin de semana y lo que más le gusta a Teo es la nata con pan y azúcar.
Jamás volveremos a beber leche tan sana y natural como esta. Conocemos al vaquero, donde y qué comen y beben las vacas. Porque la leche viene de las vacas, no del TetraBrik.
¡A LA PLAYA!
Agosto, el mes en nuestros pueblos de descanso, para los lugareños por el fin de los sufridos trabajos del campo, cosecha, empacado, acarreo…
Y para los forasteros; esos que están en el norte buscando mejor fortuna y porvenir, los de Madrid, los de Valladolid.
Hijos e hijas del Pueblo, ansiosos de descansar de su urbanita vida y del estrés de los trabajos en la capital. Paseos con el sol de poniente, Tertulias anochecidas, pipas en la plaza; sin prisa, hasta las tantas.
Muchas novedades este año, se ha ido Felipe… para siempre. ¡Qué mal lo hace el nuevo Alcalde! Y así van pasando los días, las noches,
Pero las tardes, esas tardes de Agosto, a la playa; a la vera del Sequillo.
Una hilera de gente a pié, otros en bici y algunos en molestas motos, todos al rio. Chiquillada y adultos, Padres e hijos. Todos.
Entonces no había piscinas, ni apartamentos en la costa, pero teníamos al sequillo, esa grieta en medio del campo, una grieta llena de agua que calmaba el sofocante calor y a sus orillas, una especie de arena mezclada con cactus, espinas, piedras, puros y espigas.
Al lado del caño, subiendo la parva, esta la playa… nuestra playa. No falta de nada, cartas, cubos y palas, radio-casete, toallas, chanclas, nevera.
Es la mejor, aunque los más mozos con ellas, se atreven a burlar a sus padres marchando dirección a las bodegas, en esa playa no hay mucha arena, ¡ni falta que les hace!
Los pequeños nos zambullimos con miedo a las pozas, porque “tragan” a los rebeldes y guerreros o eso nos dicen, par que no vayamos muy al centro.
Gallinas ciegas, patos, nadan a nuestro lado, hasta culebras y serpientes, pero mi tío Fidel las saca agarrándolas por la cabeza y nos las tira a la orilla para que las matemos a cantazos entre todos. ¡Haber quien la da en la cabeza!
Otros días vamos solo los chicos con las chicas, en bici. Allí se definen las parejas para la fiesta del Turista, yo voy a por Mila, Chema a por Encarna y Alfredo a por Mari Carmen; así todos, luego no vale para nada, pero claro, son cosas de chiquillos.
Carlos, el de Madrid, ese sí que siempre se va con la que quiere, ¡claro! que chulo es, sabe tirarse de cabeza y “a bomba”. Y a “estas” como se las cae la baba ¡tontas!
Sol y viento árido de Castilla en la piel, sin protectores solares de ahora, rojo cangrejo para unos, ampollas en los pies para otros. Tierra, que no arena en el bañador y cansancio era lo que llevábamos después de la tarde de playa. Llegamos a casa con un feroz hambre, merienda-cena, y a jugar a la plaza. Rescate, bomba, el bote, esconderite, la comba; esto es otra cosa que otro día os cuento.

