lunes, 12 de abril de 2010

ECCE HOMO

Es un verdadero ritual. El miércoles Santo, es de obligado cumplimiento llegar a tiempo a Villagarcía e ir a buscar al Santo a la vieja ermita y llevar la imagen del flagelado Jesús hasta su capilla en la Iglesia.

¡Todo el pueblo! Con sentida devoción; Algunos con los ojos humedecidos, quizá recordando lo concedido, o a los queridos que ya no están, que también eran devotos del “Padre mío”
En el trasiego a hombros del magistral paso, unas veces por los quintos, otras veces por sus padres, otras veces por cualquiera, se canta la Saeta.

La grande el viernes Santo en Rioseco. Todos los pasos en la calle. Devotos costaleros, estruendosas bandas de tambores y cornetas.
Hermanos y visitantes asistimos al relato de la pasión y muerte de Nuestro Señor en magistrales esculturas de los grandes maestros de la imaginería Española. La Escalera, El descendimiento, El Longinos, La Soledad, etc.

La devoción hace hervir la sangre del Cófrade que vive con verdadera pasión estos días de lealtad a su Hermandad, a su paso, a su creencia.
Desde la salida del paso de la Iglesia que le custodia el resto del año, para “bailarle” por la angosta calle donde apelotonados, los creyentes, admiramos la fuerza interior -y la física- esa pasión se nota en cada acto.

El Domingo, la del encuentro, en cualquiera de los otros pueblos que salpican la comarca. Siempre, por un lado ellas, llevan a la Santísima Virgen; ellos al resucitado. En algunos lugares, se termina esta procesión con una carrera del resucitado hasta la Virgen.

Hace unos años, la Semana Santa era la época de la reunión de la familia que no se veía desde la Navidad. Hace años, venían los hijos del pueblo a rememorar y participar en estas procesiones, para pasar de espectadores en la capital a actores en su pueblo natal.

Actualmente, el silencio de estos rituales de la Pascua es lo que más se echa de menos, cuando no son cuchicheos, son los móviles, o aunque no lo crean, los MP3 dichosos.

Es por ello que solamente queda invitar a disfrutar de estos días con el espíritu de antaño, y el que no lo comprenda o no lo respete, que se quede en el bar o en casa. Para los creyentes es un acto de renovación de Fe. Y como acto íntimo, personal, espiritual solamente solicitar respeto.

Chapas, gilé, subastao; también hay horas para lo lúdico.

Pero entre tanto llega ese momento y ven que ha salido el paso, Silencio.

Moisés Busnadiego.

martes, 2 de marzo de 2010

METIDOS EN HARINA

Carnaval, además de ser una de las épocas más divertidas del año, por lo lúdico de los desfiles y charangas, pasa por tener unas entrañables reuniones, la mayoría de los casos, de las mujeres de la casa.

Las Madres expertas, y las más jóvenes, muchas veces por curiosidad y otras veces por “echar una mano”, se preparan para realizar unos postres, que aún tenemos en nuestras mesas y fogones estos días.

Orejas, Torrijas, Flores. ¿Saben de qué hablo, verdad? Con azúcar, con canela, con miel; a gusto del consumidor.

El componente principal de todos estos platos, es la harina, que es lo que provoca el juego de lanzar un pellizco al que está enfrente dándole al rulo, a la hora de extender la masa. Además se utilizan huevos, ralladura de limón, leche, aceite, azúcar, todo ello bien batido primero y después, en caso de las orejas, “manoseado” para conseguir una bola de masa panadera de color amarillento que después, estiraremos para después cortarla en las porciones individuales (mejor inmensas) que llevaremos a la sartén para freírlas y llenar los grandísimos barreños, ahora de plástico, pero antes se metía en los de barro, o en calderos, o en...

La otra sobremesa son la flores, que es la misma fórmula que la de las orejas u “hojuelas” –llámenlas como quieran-. Las flores se hacen con la magistral mezcla, lo que ocurre que no hay que dejar espesar cuando se está mezclando, y ese líquido, que echaremos en un bol, después empaparemos este líquido un molde de acero (inoxidable) en forma de flor –de ahí su nombre- y de ahí a la sartén con el aceite bien caliente (cuidado).
En cuanto empiece a freírse, se soltará del molde y después se deberá vigilar que no se tueste o queme.

Las Torrijas, necesitan menos trabajo, pues se basan en unas rebanadas de pan, empapadas en una mezcla de leche, azúcar, un toque de vainilla que después rebozaremos en huevo y pasaremos por la sartén evitando que se “hagan” mucho, pues deberán quedar presentadas, doraditas y esponjosas.

Al final de todos estos dulces y entretenidos postres –light- los pondremos en la mesa, con diferentes maneras de aderezarlos.
Como les dije casi al empezar, la miel, el azúcar y la canela son los mejores acompañantes de estos riquísimos aliados del Carnaval, que menos mal que los que somos de pueblo, aún sabemos la fórmula y que debemos procurar nuestros hijos se lleven en su recuerdo, para que cuando sean padres hagan lo mismo que hicieron los nuestros con nosotros y así darle continuidad a lo tradicional de nuestra cultura pueblerina, como es la gastronomía. Y el que no tenga pueblo, que se fastidie porque las de la tienda de debajo de casa no saben ni se disfrutan igual.

Métanse en harina que una tarde en compañía de la abuela y de los hijos, bien merece la pena.

Moisés Busnadiego.

HAYA PAZ

Haya paz.

No sabe de leyes, pero sí de paz. Un hombre bueno. Sus decisiones… pura intuición, aplicada a la costumbre y los usos del pueblo. ¡Qué mejor Cátedra!

Agricultor, ganadero, no tiene importancia su oficio. Juega a las cartas, riñe y discute -como todo hijo de vecino- con los demás; bien de futbol, bien de las sinrazones de lo cotidiano. Pero su papel es fundamental para la buena y justa convivencia de todos los vecinos y en verano, habitantes del pueblo.

Su labor es principalmente la de apaciguar los ánimos ante un calentón, porque se ha levantado una medianía sin respetar uno, la línea del otro.

O porque “fulano me ha dado una segada con la máquina en mi tierra, cuando la tengo bien marcada con el mojón”

Su despacho, casi siempre compartido en la casa consistorial, no tiene el lujo de los letrados de la capital, ni maderas nobles, ni lamparita encima de la mesa. Su archivo, lo conforman dos o tres carpetas en las que se registran los movimientos demográficos de la localidad, nacimientos, bodas y defunciones. Ni auxiliar que le vaya escribiendo sus decisiones.

Casi siempre sus sentencias son selladas con un apretón de manos por parte de los dos –simpretengolarazón-, al principio energúmenos, que poco a poco se van convirtiendo en mansos gatitos, al oír la magistral clase de raciocinio y lógica justicia que imparte como si lo hubiese hecho toda la vida, nuestro protagonista.

Nunca sabremos la de dinero que nos ahorramos en los pueblos, gracias a él. El Juez de Paz, que evita en la mayoría de los casos, embadurnarnos en costosas minutas de elegantes y pomposos abogados, que conducen grandes automóviles y tienen unos despachos cubiertos de maderas nobles, con secretarias por doquier y una lámpara (casi siempre con tulipa verde), en su descomunal y barnizada mesa de madera maciza.

Claro que todo eso se paga a razón de dos mil duros, solamente por entrar; ya no te digo nada si entras en harina.

Con un café en casa de Ursi o del Chule, ya le pagaremos la conciliación a nuestro querido Señor Sixto. Nuestro Juez de Paz.


Moisés Busnadiego.

sábado, 23 de enero de 2010

A PIÉ DE CALLE

Unánimes son las voces críticas contra los gestores de esta ahogante crisis que golpea un derechazo o zurdazo a la cara de los más débiles.

Débiles somos todos aquellos que no tenemos, como decía Lázaro -el de Tormes-, "un puesto en la Corte, que son los que medran"

Somos débiles, porque cada mañana cuando vamos al trabajo, aquellos que aún no lo hemos perdido, no sabemos si al llegar a la puerta de la oficina o del taller encontraremos alguna sorpresa como ha ocurrido con vecinos, amigos o familiares.

Muchos -van cuatro millones y pico- han visto de repente sus vidas truncadas por la pésima gestión, de sus superiores, muchas veces cegados por lo lucrativo del negocio. En cuanto se rasca un poco en cada empresa que ha presentado ERE, o ha cerrado o ha dejado de pagar las nóminas, o no ha cotizado por los servicios prestados, vemos que lo que importaba era fabricar, construir, vender al precio que fuera, sin tener, en muchas ocasiones, la menor idea de gestión de un negocio. Como además el sistema permitia (a todos) endeudarse hasta las pestañas, pues la mayoria subiamos a ese autocar de la deuda.

Otras veces y las que a mi personalmente más me soliviantan, es la negación por parte de los bancos a conceder créditos (caros) de hasta lo que hace un par de años se daba casi por entrar a saludar al director de nuestra sucursal. Esa falta de crédito, hace que muchos empresarios que aún tienen trabajo, producen con criterio, venden a justiprecio y cumplen con todo lo legal; pues digo, esa falta de crédito de un pagaré o pedido en firme de un Cliente, hace que le falte liquidez para, por ejemplo pagar la nómina del que ha fabricado lo vendido.

Después viene el impago o aplazamiento de las cuotas a la seguridad social, y así hasta el infinito.

Es lamentable, como conozco, que un fabricante tiene retenido el material en aduana por falta de esa liquidez y va a perder un millonario contrato firmado con la administración regional de sanidad porque de repente su banco que le aceptó -por escrito- la operación de financiación, le ha dado con la puerta en las narices.

Cosas como esta hacen que el miedo se apodere cada vez más de nuestra existencia. Yo de pequeño tenia miedo al hombre del saco, pero nocreo que fuera Papá Nöel, sino que, quizá entonces fuera la imagen del banquero usurero con chistera y fumando puros encendidos con billetes de cien pesetas.

Aprovechando este bypass que vivimos, deberemos hacer todos una reflexión en cuanto a volver -cuando esto mejore- a entrar en el juego de consumir, endeudarse o bien, como hacian nuestros abuelos y padres, ahorrar e ir viviendo cómodos pero sin excesos, pues lo lamentable es que por desgracia ya muchos viven peor que sus padres o como en muchos más casos de los que pensamos, vuelven a vivir de los padres (con mujer e hijos).

Ellos, los que medran en la Corte, o los amigos de los de la corte, están en otro estrato social y como dice un buen amigo mio:

"NOS HEMOS PENSADO QUE TODO ES PARA TODOS Y NUNCA FUÉ ASÍ"

miércoles, 20 de enero de 2010

COJER EL TREN

España, hasta ayer era –entiéndaseme la metáfora- un país con una fuerza motora del tren de Europa, se ha convertido en este último año y medio, en un vagón, aparcado en la topera de cualquier estación de mercancías de Europa. Quiero decir: no nos movemos, ni siquiera como vehículo de cola o escoba de la línea cuyo origen es crisis y el destino es la normalización económica.
Los operadores de este tren, llamado reactivación, lo saben y nos dejan ahí, aparcados. Ni siquiera el jefe de estación donde estamos aparcados nos hace el mínimo caso, pues conoce de nuestra capacidad de fiabilidad y la seguridad que podemos dar al convoy. Nula esa es nuestra posibilidad si no mudamos viejos hábitos que van arraigados en la cultura del pelotazo y que llevamos como costra en nuestros negocios.
Un vagón que ha estado durante años y años transportando ladrillos, cemento, hormigón y ferralla, se ha de reciclar y rehabilitar para que comience a transportar otro tipo de materiales más acordes a las necesidades de los clientes objetivo.
No podemos “lodar” de yeso, material de alta tecnología y meter en nuestro vagón, materiales y herramientas de una, cada vez más necesaria, eclosión tecnológica.
Parece que aún quedan algunos que esperan se vuelva a poner en marcha el transporte de materiales de construcción, incluidos los maletines de las corruptelas que salpican a muchos de los ayuntamientos de España, sin diferenciar color ni lado.
Va a costar que volvamos a ser locomotora, pero deberíamos, entre todos, luchar duro por recuperar, al menos el medio del tren, aunque fuera como coche cafetería. Por lo menos el sector hostelero se reactivará.
En esta posición de servicio y contacto con los clientes (detrás de la barra), volveremos a ganar su confianza y nos propondrán nuevas oportunidades de negocio, con recelos, pero comenzará la apertura.
El papel de los que nos gobiernan, creo debe pasar, por ser el encargado de esta cafetería y gestionar bien el equipo de camareros y de aprendices, y dejar el liderazgo al Maitre. Ya habrá tiempo de volver a ocupar puestos más importantes, para lo que tendremos que demostrar durante años, que somos capaces –que lo somos- de hacer pedidos, vender, etc.; Es decir, tenemos que ganarnos, de nuevo, la confianza del Jefe.
El jefe está molesto pues ha visto que hemos realizado “conchaveos” con los proveedores, comprando más caro que ellos y aumentado el precio de venta, dando un pésimo servicio al cliente.
Espero que en unos meses, pueda volver sobre este tema ferroviario y decirles que estamos de maquinistas.

martes, 12 de enero de 2010

AÑO NUEVO

¡Vamos que ya empiezan! ¡Daros prisa!
Todos los años igual… Las mujeres de la casa liadas recogiendo la mesa. Ya está la uno a punto de retransmitir las campanadas.

Esta vez vamos a poner atención, pues es un lio con lo de los diferentes sonidos. Esto no es…TILIN TILIN TILIN TILIN TILIN, baja el carrilón; Esto tampoco, TLIN TLON… TLIN TLON… TLIN TLON… TLIN TLON, esto son los cuartos. ¡Atentos, que ahora sí! TON… TON… TON… así hasta doce. Parece que este año ya nos hemos aclarado, porque vaya gracia otros años… o nos adelantamos, o nos atrasamos.

A mí no me gustan las pasas y a mí me ha traído mi abuela unas uvas de las normales, a las que también tengo que quitar las pepitas.

Pedimos un deseo, Mi madre siempre dice que salud, que lo demás vendrá en mayor o menor medida, pero lo necesario es la salud.

Cuidado con que no os entre la risa, (que casi siempre entra) y alguno se atragante. Después un sorbito de champán; y… ¡Feliz Año Nuevo 1976! Echan un especial de PALMARÉS, que presenta Bárbara Rey.

Casi todos los años después de las uvas nos vamos a casa de Virila a celebrar la primera noche del año. ¡Hasta las tantas! Este año han venido todos sus hijos y nietos; Vienen a felicitarnos a casa Elda y Casi, y nos invitan a pasar a la suya. ¡Qué majos! Nos juntamos todos y cantamos villancicos, cuentan chistes de los de Arévalo (de los picantes son los que más nos gustan a los peques) y de otros, jugamos a las cartas, y vemos la tele. Los mayores beben cubatas y gintonics, nosotros fanta de naranja y cocacola.

Los mayores, Carlos y Nino ya se echan un poco de ginebra.

Nosotros atacamos la bandeja de la Señora Virila que la ha preparado inmensa: turrón del duro y del blando, mazapanes, polvorones, peladillas de las gordas, turrón de chocolate.
Ya ni digo nada del “cascajo”: Nueces, avellanas, almendras, castañas. Me acuerdo un año, que las castañas las pusieron encima de la estufa y estaban muy ricas, eso sí, había que estar “enrojando” continuamente la estufa.

En fin; un año más.

FELIZ AÑO A TODOS. Disfruten de estos días en compañía de los suyos y no pierdan la alegría de compartir un trocito de vida con el de al lado.

“NO PUEDE SER BUENO AQUÉL QUE NUNCA HA AMADO”
(Miguel de Cervantes)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

EL CAMPO

Aún tiene su importancia. Como siempre. Ahora es bien diferente la labor; ya eso de trabajar de sol a sol, se acabó, gracias a Dios… Y por suerte para los que permanecen en este oficio ancestral.

Las labores que antes se hacían con mulas y bueyes, hoy se realizan con potentes tractores y sus correspondientes aperos. ¡Parecen coches por el confort que tienen! El aire acondicionado, es sin duda de lo mejor…
Cuanto daría mi abuelo, por un soplo de aire fresco a media jornada de trillar, cuando dejaba la parva “al gallego”. Voltear, recoger, aventar, barrer, llenar costales de noventa kilos y cargar con ellos hasta la panera, al trotecillo marranero.

Todas las artes del agricultor han mudado a sistemas cómodos, rápidos y mucho más productivos que aquellos que conocimos de niños.

¿Recuerdan? Vaya veranos… Hasta Noviembre, sin parar. Un día tras otro… y así hasta que se metía el grano en la panera.

Arar, abonar (con NITRATO DE CHILE, como rezaba un cartel que hasta hace poco estaba en el Molino de las Cuatro Rayas). Después sembrar; a mano, al voleo, sacando el grano del costal bajo el brazo izquierdo, con la mano derecha, limpiar, segar, trillar, acarrear…
¡Uf! Me agoto hoy pensando cómo se podía trabajar tanto.

Colocar los arados a las mulas y ¡ale!, camino al campo. Si tenían una sombra, pues bien, pero si no… solana al canto.

Entre aquellos días de guadaña, criba, hoz, rastrillo y las modernas máquinas sembradoras, cosechadoras y demás, permanece en mi recuerdo la aventadora.
A mí ya me parecían obra de un genio, por la cantidad de “cosas” que hacía.

Segar a mano, con el riñón doblado… Quizá de ahí viene lo encorvados que están muchos de nuestros ancianos. Tantos meses, durante tantos años…

¿Y a cambio?... Mejor ni lo cuento: todos lo sabemos, muchos lo callaron.

Labraron además de la tierra, la vida de los venideros… Motivaron a los jóvenes a dejar las faenas campestres por trabajos en la capital, mejor remunerados, menos sacrificados.
Muchos de aquellos jóvenes entraron en factorías industriales. Como venían de saber lo que era el campo, aquello de trabajar ocho horas, cinco días, descansando sábado y domingo, era un lujo.
Y un mes de vacaciones, ¡y pagadas!, al año…

Moisés Busnadiego.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

TE LA QUEDAS

Una dole, tele, catole, quile, quilete, estaba la Reina en su gabinete. Vino Gil, apagó el candíl, candíl, candilón, civil y ladrón.

Hoy jugamos a civiles y ladrones. Unos (los ladrones) se esconden mientras los otros (civiles) cuentan cara a la pared del cuartel. Después van a buscarlos, uno a uno van siendo “apresados” por los civiles y se dirigen a las dependencias o cuartel, pero si hay uno de los ladrones que logra llegar al final del juego sin ser descubierto, es capaz de “salvar” a todo su grupo con un “Por mi y por todos mis compañeros”; si se logra capturar a todos los ladrones, el grupo cambia de papel en el próximo juego.

Cuando nos cansemos, vamos a jugar al burro. Uno se pone de almohada en la pared, los demás del grupo, se ponen a manera de tren con la cabeza metida entre las piernas del de delante.
Ahora todos los del otro grupo, comienzan a saltar encima de las espaldas de los que forman el burro. Si el burro cae, comenzamos de nuevo. Pero si no consiguen “ringar” al burro, se grita: “churro, media-manga o manga-entera”. Si el jefe del grupo burro acierta la posición, (muñeca, antebrazo u hombro) que apunta el de encima, se gana y ahora serán los del burro, quienes salten a las espaldas de los otros.
Lo mejor para siempre ganar, es tener a un gordo en el grupo, pues casi siempre, logra “ringar” al burro.

Hemos quedado para mañana hacer unas carreras de chapas. Se hace un circuito con tiza en la calle, con muchas curvas y con su meta y todo. Después con una chapa de la mirinda, recortamos un cromo repetido de Bahamontes, y comenzamos a darle golpes con el dedo del medio, para que vaya acercándose la chapa a la meta, sin salirse de las líneas dibujadas. Gana aquel, que en el menor número de golpes, llegue a la meta.
También se puede jugar a partidos de futbol con chapas. Y se trata de meter una de las once chapas en la portería dibujada del equipo contrario; la misión del jugador contrario es evitar que esa chapa entre, chocando a las más adelantadas con sus once.

Otro día os cuento más juegos de estos, que seguro habéis disfrutado como yo.
La peonza, la soga, la tanga, los cromos, a los alfileres, a las tabas.

Ale, aquí os dejo otro apasionante mundo de experiencias que deberíamos por lo menos contar a los peques de casa, para que sepan que hay más diversión que la wii, la nintendo ds y la plei.

Pito, pito, gorgorito, ¿Dónde vas tú tan bonito? A la era verdadera, pim, pam fuera.

Moisés Busnadiego.

viernes, 2 de octubre de 2009

RESPETO

-¡Don Paco me tiene manía!

- Algo habrás hecho.

- Que no papa, que me tiene manía.

Muchas veces me cabreo (para dentro) con el maestro de la escuela. Esta mañana me ha pegado un tirón de patillas, que me ha levantado un poco del suelo. ¡Qué dolor!

Salvo esos ratos que se enfada, Don Paco es un maestro muy bueno. Nos enseña matemáticas, geografía, literatura y naturaleza. Tenemos una enciclopedia que se llama de Álvarez en la que tenemos todas estas cosas, hasta religión.

La pizarra, que este año estrenamos, da gusto limpiarla con el borrador, la llena y llena de letras, mientras nosotros escribimos en los cuadernos de dos rayas, lo que él va escribiendo con la chirriante tiza.

Después, nos toca corregir. Vamos a ver Alberto, con uve… le he dicho que en “la vaca da una leche muy rica”, la vaca va con uve. Yo también la tengo mal, ¡la borro y listo!

El otro día, nos llevo Don Paco hasta el rio, como es primavera está todo muy florido, y nos explica lo de los pistilos, estambres, bueno esas cosas de las flores y lo que hacen las abejas con sus patas y todo eso. Se nos pasa la mañana tan ricamente y sin dar clases de matemáticas.

Hemos cogido unos ramos de margaritas y amapolas y las vamos a llevar al florero de la clase.

Dice el maestro, que si nos portamos bien, otro día nos va a llevar a casa de Doña Carmen, la tendera, para que aprendamos mejor las matemáticas y lo de los pesos. Eso de los gramos, kilos…

¡Bieeeeeeen! Gritamos todos. Nos gustan estas salidas, porque no damos clases, aunque él dice que es igual que lo que él explica y que todo es aprender. Yo no sé para qué va a servir eso de multiplicar, vas a la tienda, compras y pagas lo que la tendera te dice ¿no?

¡Silencio! Pedro, ¡venga acá! ¡Huy!...

Ponga las yemas de los dedos juntas. ¡zás! Le arrea un reglazo en la punta de los dedos que eso si que duele. Menos mal que hace calor, porque en invierno eso si que duele.

Comprendo que con lo guerreros que somos en clase, nos tenga que disciplinar un poco y estas cosas al final nos enseñan que tenemos que saber estar en los sitios sin armar barullo, y estar callados cuando habla otra persona.

Dice “si queréis que os respeten, debéis aprender a respetar”

Moisés Busnadiego.


A LA FERIA

En septiembre, todos los años vamos a Valladolid a pasar un sábado.

Novedades en maquinaria es lo que más atrae a la gente de mi pueblo (a ellos). Nuevos tractores con cientos de caballos, aire acondicionado, radio casé. Tienen palancas por todos los lados que permiten un control máximo al agricultor en las solitarias tareas del campo.

La Feria de Muestras es el destino principal de la visita a la ciudad. Como digo, allí vamos a encontrar lo más novedoso que los fabricantes ofrecen a sus visitantes. Remolques de infinita capacidad, arados con decena y pico de cuerpos, con unas vertederas que no se desgastan en muchas “pasadas”. Nosotros, los niños dejamos a los mayores que hablen de cosas con el vendedor, mientras subimos y bajamos a las cabinas de estas máquinas. Las cosechadoras parecen máquinas espaciales. ¡No toquéis las palancas no sea que vaya a pasar algo! nos dicen. Como para no tocarlas, ¡con las que hay!

Los que tienen ovejas, van a ver los últimos avances en ordeñadoras. El padre de un amigo, que parece que tiene mucho dinero, va a hacer una nave para marranos, y está viendo muchas “casas” de materiales para ver quién se lo deja más barato, aunque él dice que la mayoría de las veces, “lo barato es caro”.

Las mujeres del grupo se han ido a ver aparatos de limpieza, planchas de vapor, sillones relajantes, robós de cocina y sartenes antiadherentes, hasta enciclopedias, ¡Cómo son estos vendedores! ¡No paran de hablar!

Todos los años, lo que seguro que compran las madres, es un lote de galletas de Palencia. ¡Qué ricas!

Después nos reunimos todos en un bar de terraza para tomar un refresco y un bocadillo de chorizo, que no son como el de casa, pero aquí es lo que hay.

Nos preguntan los mayores, si volvemos al pueblo o vamos a la feria de los caballitos… ¡Vaya pregunta!; ¡A la rubia! ¡A la Rubia! Gritamos con algarabía los niños.

La noria, el tren de la bruja, el gusano loco, los coches de choque, las casetas de tiro. Es un no parar. Hay otras atracciones, pero es para chicos más mayores, yo estoy deseando montarme en “el Enterprise” que es un cohete que sube girando y te pone boca abajo muy deprisa, pero dice mi madre que me subiré cuando ella no venga conmigo, y eso creo que va a ser cuando me haga más mayor.

Después cenamos en un chiringuito de estos de la feria dos pollos con patatas fritas y una ensalada. A eso de las doce de la noche nos vamos al pueblo. ¡Vaya día más cansado! Pero ha sido muy divertido y hemos visto muchas cosas nuevas.

Moisés Busnadiego.

miércoles, 19 de agosto de 2009

¡VIVA SANTANICA!

¡Viva! A este grito comenzamos, después del pregón, los festejos en homenaje de la abuela de Jesucristo. Ella es la patrona del pueblo.
Cohetes, dulzaineros y el jolgorio de todo el pueblo, son los mejores testigos de que la fiesta aún pervive en el tiempo.

Antes la fiesta era muy parecida, o así lo creo yo. Lo que más me gustaba era, después de ir a misa mayor, en la ermita, después también de levantar el Pendón, disfrutar en las peñas de los mayores del “vermut” con la cantidad de aperitivos que en grandes mesas ponían para disfrute de todo el que se pasara, fuera vecino o foráneo. Y es que una de las grandezas de las gentes de este pueblo, es que son espléndidos anfitriones y mejores vecinos.

No como en otros pueblos no muy lejanos, que te preguntaban:
- ¿Has cenado?
- Si…
- Vaya, yo que te iba a invitar…
O
- ¿Has cenado?
- No…
- Pues, ya es hora de que vayas…

Pero como en todos lados, hay gentes para todo; lo que sí que aseguro, es que yo, que iba siempre a casa de mi tío, nunca me sentí forastero y era uno más, ¡claro mi padre también es de allí!

Lo mejor de las fiestas, creo que estarán de acuerdo conmigo, eran las tardes-noches-madrugadas, que pasábamos en las peñas.
“En casa del Tío Maragato mataron un gato, ¿Quién lo mató? El número cuatro. ¡Mientes bellaco! ¿Quién lo mato? El número siete” y así hasta las tantas…

Ya entonces teníamos unos espectaculares equipos de sonido, mesas de mezclas, amplificadores, juegos de luces (sicodélicos ¿verdad Chema?)Eran estos equipos los precursores de las disco-movidas actuales; bueno, a lo de las peñas. Los reservados en ellas, eran el escondite perfecto, donde comenzábamos nuestros escarceos sentimentales; todo era propicio, poca luz o ninguna, música lenta, limonada, otras parejas recién creadas. Tímidas conversaciones, torpes bailes pegados y sobre todo, mucha, mucha ilusión con la chica o el chico que nos gustaba. Aquello era el comienzo de los primeros amores, que dicen son los que nunca se olvidan.
Yo cada año, intentaba “sacar” buenas notas, para que mis padres me dejaran ir a Pozuelo, y ahora que lo pienso, con lo mal estudiante que fui, siempre me dejaban. ¡Gracias!

Recuerden en familia, vuelvan a contar estas cosas a los adolescentes, verán cómo no ha cambiado mucho la película.
¡Viva Santa Ana! ¡Viva Pozuelo! ¡Vivan sus gentes!

Moisés Busnadiego.

martes, 14 de julio de 2009

SERVICIO A DOMICILIO

“Eeeeeel Chatarrero laneeeeeeeeero” Aquí está como todos los meses; este “merchero” que recoge a quien lo tenga, la chatarra, papel, cartón o los colchones de lana viejos. Él les dará un poco de dinero por esos objetos que tenemos pensado tirar. Después él me explica lo que hace con lo que recoge y me alegra que ellos, los chatarreros, desde siempre hayan sido los garantes del sistema de reciclado de materias primas. Dice que esto será, dentro de unos años, un gran negocio porque hay productos que se podrán fabricar de nuevo a partir de estos desechos; por ejemplo, dice que las botellas, se volverán a fundir para con el nuevo vidrio, fabricar nuevos envases, con el papel, dice que también, se fabricarán nuevos cuadernos y hasta la leche vendrá en cartones. 

Aquí en el pueblo tenemos muchos hombres, nómadas en furgonetas citröen, que traen desde otros pueblos más grandes que el nuestro, pescado, fruta, herramientas, canalones. Cada uno su oficio. En Villanueva hay un pescadero que es el señor Frutos, y un frutero, el señor Manolo. De Tordehumos viene el señor Gildo que hacen la ruta por todos los pueblos. 

Ellos madrugan para ir al mercado de abastos de Valladolid o de Toro para recoger lo más fresco llegado de la costa en el caso del pescado o de Valencia y Murcia, en el caso de las naranjas.

Hasta de Villaconejos viene un tipo, en un camión AVIA con melones con piel de sapo y dulces como el almibar. “Eeeeeel meloneeeeeeeroo” 

Otros reparten bebidas, pero estos son de Tordehumos, Faustino y los hermanos Bravo; a Faustino le ayudamos en verano y también le hacemos alguna trastada cuando sube a la cabina a conducir. A los Bravo no podemos, porque como vienen dos, es imposible. 

El señor Juan, el pregonero, a toque de cornetín, dice: “Se hace saber, que mañana en la plaza del pueblo, se instalará un puesto de ropa con las últimas novedades textiles de la capital” “Almacenes La Flor Catalana, estará hasta las dos de la taaaaarde” El Señor del puesto de ropa, nos regala a los niños caramelos de color morado, con forma de flor, que saben muy ricos, como a mora. 

Escucho una armónica que sube y baja la musiquilla, tirorirorirori riroriroriroti tirorí. “Eeeeeeeeeel afiladoooooorrr”

Moisés Busnadiego

 

jueves, 4 de junio de 2009

BAJADA DE BANDERA

Una de las personas que antaño más sabía de la vida de los vecinos de los pueblos, era después del cura y el médico, el taxista.

En esa época solamente los hacendados señores tenían automóvil, el resto de la población, teníamos que ir o bien en el coche de línea o cuando la cosa era urgente, íbamos a la casa del señor taxista a solicitar sus servicios de chofer con auto.

Si mal no recuerdo, su coche era un Seat 1400 de color negro, siempre reluciente, en perfecto estado de revista.

El toque de claxon es el aviso de que ya ha llegado a la puerta. Vamos, vamos, daros prisa. Ya ha llegado.

Todos levantados y con bolsas en la mano. En fila dejándolas en el capó trasero. Besos y hasta el viernes, llegaremos en el coche de línea.

Así comenzaba mi primer viaje en taxi. Delante va con el señor taxista, mi padre, atrás mi madre, mi hermano y yo.

Yo en el medio, inquieto con las manos apoyadas en cada uno de los respaldos de los asientos delanteros, con los ojos bien abiertos, sin perder detalle. La palanca de las marchas en un lado del volante, miles de botones que dice el chofer, que cada uno es para una cosa. ¡Y me enseña cómo funciona alguno de ellos! Luces cortas, calor, luces de carretera, ventilador, luz del techo. 

Estos mayores, siempre hablando de cosas de mayores, yo sigo tocando todo. Los cristales de las puertas se bajan con una palanca que tiene una rueda en la punta, que chulo. ¡Baja el seguro no sea que se abra la puerta! El seguro es un pitorro que se baja con el dedo. ¡Vaya seguridad! Señor Goyo, ponga la radio que va a empezar en la cadena SER, Ustedes son formidables, Alberto Oliveras es el locutor de este programa que nos cuenta cómo están las cosas en otras ciudades. Ahora ponen anuncios, Chupa chups, aceitunas La Española.

Ya llegamos al cuartel de Villanubla, dicen los mayores, que van a quitar esta curva y van a hacer un túnel desde la carretera de Rioseco a Valladolid.

Va rápido un coche de estos, la aguja marca 80, que parecen ser los kilómetros que hace el coche en una hora. 

Por fin en casa, dice el taxista que se va hasta la residencia a ver a un familiar y que a lo mejor, le sale un retorno hasta Medina de Rioseco, allí parece que se reúne con Maxi el de San Pedro y con Teodoro el de Villabrágima; otros taxistas de la tierra. 

 Mi padre le ha pagado 500 pesetas, que aunque es un poco caro, dice que es mejor venir temprano que esperar al coche de línea y coger un taxi desde la cochera de los autobuses en la calle López Gómez hasta casa.

Moisés Busnadiego.

domingo, 3 de mayo de 2009

RETENTIVA

Los sentidos, son los grandes aliados del recuerdo y de la memoria.
Paseando por las calles de mi pueblo, recordaba algunos de los momentos que viví de niño, por aquellas calles, plazuelas de este, aún lo parece, pueblo parado en el tiempo.

Esto es lo mejor de las vacaciones. Podemos pasear sin prisas y con todas las pausas que nos apetezcan. Ahora me paro en el portalón de “La Matea” y me golpea el rebuzno de las mulas antes de ponerlas el yugo. Esta casa (grande) llegó a tener 4 yuntas.
Un poco más adelante, la casa del señor Ceferino, el herrero y lo mismo, vienen a la cabeza, todos los sonidos del oficio; el respirar del fuelle que avivaba el carbón de coque que ponía al rojo el hierro, al que después, con el tintineo de la machina, moldeaba con destreza este carretero. Aros de las ruedas de los carros, los aros de las cubas, que hasta a Serrada y a Peñafiel fue a montar a las bodegas, ahora famosísimas y conocidas, pero que en aquellos años no todo el mundo viajaba hasta aquellas tierras.
Formones, picos, arados, puertas, la fragua no paraba, sopla que resopla, rojo que rojo, tin tin que tin tin.

Y… cuando el olor del humo de una chimenea nos traspasa fulminantemente a la sala de la casa de nuestra abuela; quizá sea por el papel, o la leña, o a lo mejor es porque forzamos la memoria para no olvidar ese momentos.
¿Se acuerdan cuando se prendía el “mudadal” familiar, para reciclar y convertir a cenizas todo lo orgánico de casa?; ya les conté lo del olor de la tienda de ultramarinos.


Hoy ya no hay nada de esto, se cambia todo por maquinaria más sofisticada, grandes tractores, que tiran con no sé cuantos cuerpos de arado. Pequeños equipos de soldar que unen los metales sin bismuto ni golpeteo. De vez en cuando algunos melancólicos, realizan estas tareas a la antigua usanza en fiestas y semanas culturales. Los jóvenes deberían ver en estas demostraciones, lo duro que se trabajaba entonces.

Hoy como entonces, no dejen que los buenos momentos, la buena compañía pasen como un capítulo más de la vida. Guárdenlo para siempre en su memoria; de vez en cuando muevan ese recuerdo y muéstrenlo.

Moisés Busnadiego.

martes, 7 de abril de 2009

MONEDA

¡… Y si pega vale! Canta Ilde a todo el público que, billete en mano se agolpa alrededor de un círculo formado por una sola fila de sillas en la cual están sentados los que más juegan a las chapas. En el bar de Frutos, como siempre, como toda la vida; en Villanueva de los Caballeros.
Hasta allí, la noche en la que Nuestro Señor muere, comienza la libertaria licencia de gastarse los duros en este juego que deja al antojo de la fortuna y de la suerte el que ganes unos miles, o dejes hasta la camisa.
¡El que tira va a caras! Vuelve a gritar Ilde, “el baratero”, que es el moderador de este debate nocturno. Sus tertulianos… gentes de todos los pueblos de alrededor y de la capital, pues la fama de que aquí se juegan los duros, ya ha llegado hasta allí.
No hay secretos en este juego, el azar y la suerte están al cincuenta por ciento exacto de probabilidades de tocar a los agraciados que apuestan por una de las dos caras de la moneda; o las “caras”, o las “lises”. Hay quien dice que el secreto de la tirada está en la forma de colocar las monedas antes de “volarlas”. ¿Quién lo sabe?
Este casino rural, congrega a cientos de personas desde el Jueves Santo hasta el Sábado en animadas sesiones de Chapas, luego en todo el año se vuelve a jugar, es por ello que se ahorra todo ese tiempo, para tentar a la suerte a que multiplique por nosecuantosmil, tu dinero.

Hay otras timbas, para las cuales, hay que tener “buen colchón” pues ahí sí que se juegan muchos cientos de miles, que yo lo he visto, pero eso está reservado para los grandes capitales o los grandes jugadores, expertos en faroles, técnicas y tácticas que hacen del juego una forma de financiar y disfrutar su afición por las cartas.
Pero en todo está el factor suerte, las cartas y el botar de las monedas en el suelo es cosa de las matemáticas y la física.
Los únicos que ganan siempre, el dueño del bar, y el baratero; justo pago a su trabajo. El uno, el de aguantar tantas horas sirviendo las copas y bebidas y al segundo, por tener la paciencia y la destreza de saber “poner en su sitio” a ese que llevaba buena racha de “tiradas” y le cambió la jugada y decía “ha pegado en el pié de ese”

¡El que tira va a lises y si pega vale! ¡Dos mil a caras! ¿Quién las casa?

Después vuelan los Luises, monedas del 1.700 aproximadamente, de la época de Luis XV, que quizá den el nombre al lado contrario de las “caras”, “lises” o Luises.


Moisés Busnadiego.

miércoles, 4 de marzo de 2009

EMIGRANTES

¡Qué raro! Faltan diez minutos para que venga el coche de línea y todavía no hay nadie en la parada. Hoy marcho para Bilbao, mi hermano ya tiene casi todo preparado para que el lunes empiece a trabajar en la fábrica de armas de Eibar. Allí hay mucho trabajo; necesitan gente y creo que va ser la oportunidad para salir del Pueblo a buscar mejor futuro. Ya se han ido unos cuantos y les va bien. Voy a la casa de mi hermano “a patrona”, pero estaré bien porque estoy con él, otros están “con derecho a cocina” en casas desconocidas y con gente desconocida.
Si trabajo mucho, y ahorro, me voy a hacer una casa en el pueblo para venir los veranos y cuando me jubile.

Ya empiezan a llegar más a la puerta de la escuela para coger el autocar de Lino. Ya está llegando, Pedro hace una maniobra y se aparta en la cuneta; es un conductor experto. Subimos los equipajes al techo del autocar, y subimos a nuestros asientos; este jueves va repleto el coche; creo que en Villabrágima se va a llenar; siempre nos dice, “cuando lleguemos a Villanubla, agacharos que si nos ve la Guardia nos la cargamos” Ya sabemos que no puede ir nadie de pié, pero él para no dejar a nadie en tierra, consiente estas cosas.

Arranca con una acelerón que deja un rastro de humo negro que “atufa” a los que quedan despidiéndose de Nosotros; A mí me ha venido a acompañar mi madre y mi hermana la pequeña; es la única que queda, todos los demás ya se han ido a buscar fortuna… ahora yo.
Desde el asiento de atrás, aparto un poco la cortinilla y veo a mi madre llorar, mi hermana la consuela; también veo alejarse la escuela, en esa escuela he aprendido las cosas que me harán empezar una nueva vida. A leer, contar, escribir… otras cosas las he aprendido en casa, y otras me las han contado los viejos del pueblo.
Tantos años, tantos amigos que serán los verdaderos, tantos recuerdos que hoy dejo a un lado, pero que siempre llevaré conmigo.

Llegando a Villagarcía, aún se ve el pico de la Torre de la Iglesia, en el horizonte; ahora es a mí al que se le escapa la melancolía.
Nadie dijo que la vida es fácil; estos momentos son los que se atragantan, pero seguro que recompensará la fortuna.

EMIGRAR: Abandonar la residencia habitual dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida.

Moisés Busnadiego.

viernes, 6 de febrero de 2009

¡VIVAN LOS QUINTOS!

Ya están alborotados todos los jóvenes del pueblo que entran en quinta, preparando “su fiesta”; aunque la celebramos todos. Preparando “el Mayo”, que es un árbol que van a buscar a cualquier alameda de los alrededores del pueblo. Cuanto más alto sea, más llama la atención, Le suelen poner en uno de los costados del Castillo; es tradición desde tiempos inmemorables, que allí se reúnan todos los jóvenes, quintos y todos los demás para alzarle o pinarle. Después de “plantarle” hacen una parrillada y pasan el resto de la tarde, cantando, bailando, charlando.
Ellos, pasan de la adolescencia a la responsabilidad de ser un adulto, pues poco después marchan al Servicio Militar.
Para Ellas (Damas) es como la puesta de largo, mozas que lucen sus mejores galas durante las fiestas de San Blás.
Durante esos días previos a la primera fiesta del año en el pueblo hay una animación especial; se juntan las pintadas de los quintos de años anteriores, a los rechiscantes colores de los nuevos. Le gastan bromas a algún vecino, descolgando las cortinas de la puerta de casa, moviendo los remolques hasta la plaza, “colocando” los tiestos de las ventanas de una casa a otra; en fin, una serie de trastadas y bromas, que según el vecino, le ponen de mejor o peor humor, sea este como fuera. Lo que sí es cierto que todos hemos pasado por ello, lo que ocurre es que ya no nos acordamos de nuestras “quintadas”

El día grande de la fiesta, uno de los mejores festejos es el de la carrera de cintas. La quintada, a caballo, saca unas multicolores cintas de un cajón de madera, serpientes multicolores que demuestran qué mozo o moza tiene la mejor puntería. Hay cintas bordadas, que suelen ser para los “ennoviados” las otras son para las Madres, Hermanas o Abuelas; y la más importante es la de los colores de la Bandera Nacional, que el quinto que “la saca” debe invitar a todos los demás quintos a un completo de café, copa y puro en el bar; esta toma también el nombre de “la del puro”. ¡Claro está! Para cada uno, la más importante es la que saca.

Es una tradición que intentemos perdure de generación a generación, no perdiendo su más intrínseca intención que no es otra, que recordar el paso de la adolescencia a la edad adulta para los Jóvenes de cada uno de nuestros pueblos.

Quinto: Mozo desde que sortea hasta que se incorpora al servicio militar.
Quinta: Conjunto de personas que nacieron en el mismo año.

Moisés Busnadiego.

viernes, 2 de enero de 2009

DESDE ORIENTE

Un gran séquito de Pajes anticipa su llegada. Los camellos vienen cargados de grandes sacas llenas de juguetes y regalos para todos, niños y no tan niños, desde muy lejos, tienen que estar cansadísimos.

Les he visto en la Cabalgata, son tres Los reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar que es de color negro, pero aunque le asusta un poco, es el preferido de mi amigo Tomás, porque es él quien le deja los regalos en su casa todos los años.

Se nota que son Magos y Ricos, ¡menudos trajes tienen! Y que carrozas y cuanta gente les ayuda. Nos tiran caramelos desde las carrozas.

 

Yo me he pedido un Cinexín, los Juegos Reunidos, un estuche para el colegio y unos cuentos. Dice mi madre, que me he portado regulan y que a lo peor me traerán solamente carbón.

Mi madre cuenta que cuando ella era pequeña, traían avellanas, nueces. Creo que esos Reyes de ella no eran tan ricos.

Creo que no falta nada… los zapatos limpios, el vaso de leche, la bandeja con las peladillas y el turrón, los polvorones para los camellos.

Me voy a ir muy pronto a dormir, porque si ven que estás despierto pasan de largo y no te dejan los regalos. Mañana cuando me despierte veré si han recibido la carta que les he escrito.

Todos los años soy el primero en levantarme, ¡Claro, llevo mil horas en la cama! De puntillas abro la puerta del comedor, por si todavía están en casa. Alrededor del árbol de Navidad, suelen dejar los regalos y empiezan los gritos de mis hermanos y míos al ver que nos han dejado todo lo que habíamos deseado y pedido.

Con el griterío despertamos a mis Padres que vienen a disfrutar del momento.

Solo deseo que: “Cuando vengan por el largo camino, repartan en la tierra paz, y que el mundo siga con su destino de Amor y Felicidad”. Esto lo cantaba Concha Velasco allá por los años 60.

lunes, 8 de diciembre de 2008

UNA NAVIDAD CUALQUIERA

¡Un frío que pela! Ayer llegué al pueblo a pasar las vacaciones de navidad, a casa de mi abuela. Hoy llegan mis primos, y vamos a dormir todos  en la habitación de la sala, que solo para subir a la cama hace falta escalar, y luego cuando te acoplas al colchón, te rodea y te hundes. Ni te mueves en toda la noche, ni falta que le hace, porque además están las sábanas frías, tan frías que parecen mojadas.

A los niños del pueblo, todavía no les han dado las vacaciones y vamos a la puerta de la escuela a verlos a la hora del recreo, ¡cómo se alegran de vernos! Después vamos a los recados de la abuela, mientras ella prepara la leña en la chimenea y coge una trébede y pone encima un puchero.  Hasta que empieza a arder el tronco, hace un humo que hasta lloran los ojos. Chisporrotea la leña, y gorgojea el puchero, creo que es un cocido de los que me gustan. Hasta relleno hace la yaya. Si, si, es cocido, con sopa, garbanzos, tocino con chorizo y carne. Después de comer, hacemos unos deberes, mientras escuchamos en la radio, el Consultorio de Elena Francis, La abuela cose y hace una chaqueta de lana, a esta señora de la radio, la escriben unas cosas que “pa qué” Después nos vamos a jugar a la plaza, bien abrigados; toda la tarde en la calle, llegamos con mas barro en las botas que no sé cómo la yaya nos deja, ¡claro! Que lo que nos deja hacer la abuela no nos dejan las mamas, ni en broma. ¡Claro! las calles no están como en la capital, con cemento, aquí todavía están en tierra, por eso lo del barro

Por la noche un tazón de leche con Cola Cao con pan migado, y a la cama.  En una cama cinco,  ¿a que no te imaginas cómo? Así, si señor así.  Menos mal que en tres días, llegan todos los tíos y ya hay mas casas para repartirnos todos.

Todos los años nos juntamos en estos días, para celebrar la Navidad, la abuela es la que mantiene unida a toda la familia, porque nos juntamos todos por muy lejos que estemos unos de otros; el día que ella falte, no sé si seguiremos así, esperemos que sí.

La cena de navidad es un barullo de mujeres preparando platos, jamón, lomo, huevos; nosotros cuantas más patatas fritas mejor. El plato estrella es el pollo asado y el pescado, luego unos dulces y los padres toman anís Marie Brizar o coñac 1900   y ellas Vino Sansón. Después jugamos todos a las cartas,  a las siete y media y a los montones. A las doce nos vamos todos a la misa del gallo, menos la abuela, que se queda recogiendo todo lo de la cena.

Comienzan a caer unos copos de nieve, es perfecto, una navidad con nieve y todo. Parece como el pueblo del portal de Belén que tienen en la Iglesia. ¡Pero vaya frío!

domingo, 9 de noviembre de 2008

ESPARADRAPO EN LA BOCA

Ante la decisión del CAC (Consejo Audiovisual de Cataluña) de  suprimir dos de las licencias que la Cadena Cope tiene en Lérida y Gerona respectivamente, no es más que otro modo de acallar las voces que denuncian a diario las canalladas, sinvergonzadas que viven los Ciudadanos Catalanes cada día.

El desgobierno tripartito separatista de todo lo que no sea nacioanlismo puro y duro catalán, (perdonen que no ponga ni una mayuscula porque no la merecen),  hace imposible una convivencia cívica, cortés y políticamente correcta por parte de la población de esa región. 
La crispación continua a los desalineados, la imposibilidad de educar en normalidad lingüistica, hace que cada mañana muchos Ciudadanos "normales" se enfrenten con estas trabas sociales, y que los menos medios que se enfrentan de cara contra estas injusticias sociales, y que cuestan un buen centenar de millones de euros cada año, vean como en esta ocasión tapadas sus bocas "hertzianas" con maniobras de dudosa legalidad ya no solo política sino, también ética.

Día a día escuchamos en algunos medios estas injusticias que se están expandiendo a casi todas las regiones periféricas de nuestra España. ¿Será que el Gobierno Central es permisivo con estas tácticas desmembradoras de la unidad Nacional? ¿Merece la pena por un puñado de apoyos, poner en riesgo la integridad del sistema unificador y pacífico que decidimos todos los Españoles allá por el año 1978?

No todo es poder ni dinero, y sin la intención de ser pájaro de mal agüero, si estas situaciones no se denuncian en todos los foros, podremos estar ante el inicio de una serie de movimientos radicales en pro del separatismo más fanático e insocial que habremos vivido en los últimos 3 cuartos de siglo.

NO CON MIS IMPUESTOS, Yo no quiero que con mis impuestos se financien aptitudes fascistas e insolidarias como es la falta de Libertad de expresión. 

YO NECESITO SABER, Yo necesito disparidad de criterios al escuchar, leer, ver todo lo que ocurre en mi mundo, para sacar las conclusiones que mas se acerquen a mi manera de ser/pensar, pero solamente lo lograré si tengo diferentes puntos de vista, no quiero ser receptor de un solo mensaje. ¡Quiero elegir yo!

SOLO NOS QUEDA UNA, Yo tengo claro, que la única oportunidad que tenemos los sencillos, es apoyar en las urnas democráticas, a aquellos que se aproximan más a mis convicciones y valores; aunque ello lleve a "veletear" mi ideología; no porque yo sea un veleta, sino porque de lo que me prometen en campaña, nada tiene que ver con lo que después una vez en la poltrona, hacen.

TODO MENOS EL SILENCIO, Yo no soy más que un ciudadano disconforme contra el sistema, pues hay muchísimas injusticias, que cotidianamente atacan mi sentido común, mi corazón.

EN CONTRA DEL SILENCIO. DISPARIDAD DE CRITERIOS SI, IMPOSICIONES IDEOLÓGICAS NI UNA.